Apuntes sobre el mínimo arte del retorno (Parte 1 de 3)

7 08 2008

Diez han sido ya los escuetos artículos, reseñas, semblanzas, reflexiones o crónicas que la estoica paciencia de quienes dirigen y producen Raza Paria me ha permitido, no sin cierta resignada generosidad de su parte, publicar en esta aún modesta pero ambiciosa plaza de la Internet. Ciertas obsesiones ya irrefutables en mi carácter se han encargado de la caótica selección de los temas. No he escrito para el asombro porque no ignoro que soy capaz de lograrlo sólo fugazmente; mis intromisiones en el mundo de las letras virtuales hallan su raíz más en la satisfacción de una caprichosa vanidad intelectual que en la tenaz defensa de una ideología. Creo, es verdad, que cada hombre es su propio dios y que da a luz al mundo a la imagen y semejanza de sí mismo que supone poseer. La comedida majestad de mi habilidad para garabatear juicios sobre el blanco de un papel –o sobre la mortecina luz de una pantalla- es prueba suficiente de mis limitaciones como escritor: la sencillez de la condena o de la apología disfrazan la ausencia de un más complejo, y por ello menos profuso, árido hábito del análisis.
 
En palabras de Hegel, cada conciencia persigue la muerte de las otras. No he conseguido evadir esa tendencia egocéntrica y dictatorial; puedo jactarme, sin embargo, de haber obsequiado a los lectores, aun a su pesar, con una visión de la Historia y sus agentes a la que considero lejos de la utopía pero cerca de la modernidad, ese perenne regalo iniciado por los osados enciclopedistas del Siglo de las Luces bajo cuya envoltura evolucionaron la democracia, el laicismo, el conocimiento científico, la liberación de la mujer, la libertad sexual, la tolerancia para con las minorías de toda clase y un concepto antropocéntrico de la existencia humana basado en la realización a través del saber y del placer, según la sabia sentencia de Oscar Wilde.
 
En la soledad de un apartado hotel en alguna de las lejanías del mundo leí con fruición, hace unos veinte años, el originalísimo ensayo del filósofo Jean Baudrillard, Cool Memories, producto de sus experiencias y visiones de la transición de los alocados principios de la década de los ’80 en los Estados Unidos en carrera hacia los más recoletos lustros que los sucedieron. A medio camino entre la novela de educación, el guión de una road movie y la crónica de costumbres, Cool Memories  es un cuaderno de notas, en ocasiones introspectivas y erráticas, que bañan la gigantesca geografía del coloso estadounidense con la melancolía jubilosa del autor francés. No he superado a Baudrillard, sensata fue mi decisión de no intentar hacerlo. Empero, las anotaciones que me atrevo a consignar a los artículos que escribí para Raza Paria son sólo un indicio más de que el escritor siempre vuelve a la escena de su obra, añorando la interminable e imposible oportunidad de obtener ese ilusorio brillo que concede la maladie de perfection, y que se esfuma toda vez que creemos haberlo alcanzado.
 
Durante esta sucinta y decimal incursión retórica, jamás he sido censurado, presionado u obligado a cambiar párrafo, línea o palabra alguna. En una Argentina demasiado largamente acostumbrada a la genuflexión literaria para con los poderes, considero que tal hecho es materia madura para el agradecimiento. Vaya éste para los conductores del programa, Julio y Felipe, y para los productores, Mariano y Salvador. No olvido que nuestro sitio en la red es una empresa común, por lo que extiendo mi gratitud a mis colegas columnistas, y a ustedes, los lectores, imprescindible instrumento de nuestra veneración, sostén de nuestro inseguro presente y garantía de nuestro porvenir. 

 
18/06/2008
MÚSICA KENNEDY

Una temprana y violenta muerte suele justificar, en la memoria pública, una vida que no ha sido implacablemente loable. Una vez probadas sus relaciones con los sectores más reaccionarios del exilio cubano en Miami, una vez indisimulada su dependencia de los amorosos servicios de una común mujer que compartiera con los gángsteres Sam Giancana y Johnny Roselli (nada de malo hubiese habido en esas caricias de no haberlo hecho voluntario rehén de los jefes del crimen organizado, al tiempo que exhibía su católica imagen de pater familias estadounidense chapoteando en la piscina con su devota esposa e hijos); una vez demostrada su ineptitud política y militar tanto en el asalto a Bahía de los Cochinos cuanto a las zigzagueantes negociaciones con Khruschev acerca de los misiles con munición nuclear en Cuba, y a pesar de su declinante popularidad al momento de su asesinato, John Kennedy sobrevive a los empujones del tiempo como un mandatario excepcional. En esta era de prolija desinformación, no es éste un dato que deba producir pasmo: muchos estadounidenses creen que fue JFK quien promulgó varias leyes a favor de la integración racial y el movimiento feminista. En realidad, su pusilanimidad obró en contra de esos cambios sociales, los que fueron llevados adelante por su vicepresidente y sucesor, Lyndon Johnson. A perpetuar el mito contribuyó en no menor medida el amateurismo cinematográfico de Oliver Stone.

Aun así, su flaca figura es preferible a la del pérfido hermano Ted. Al igual que el tosco fusilamiento de Louis-Antoine-Henri de Bourbon-Condé, duque de Enghien, por Napoleón Bonaparte, muerte que le enajenara a éste cualquier posible reconciliación con la Casa de Borbón y finalmente iniciara el periplo de su caída, Edward Kennedy obligó a los demócratas a abandonar toda esperanza de recuperar el control del gobierno de los Estados Unidos desde fines de la década del sesenta hasta la llegada de William Clinton en 1992 –a excepción del breve y malogrado interregno de Carter- gracias a su brava determinación de dejar morir ahogada a su secretaria, Mary Jo Kopechne,  en el cerrado ámbito de un automóvil semihundido en un modesto canal en el estado de Massachusetts en 1969. El senador Kennedy abandonó a su letal suerte a quien era casi con seguridad su amante, la que, según el dictamen de los expertos, sobrevivió unos desesperados cuarenta y cinco minutos antes de que el nivel de las aguas, después de haber penetrado en el interior del vehículo, la cubriera por completo. En tal lapso, Edward Kennedy regresó a su hotel, se dio una ducha y se echó a dormir. Al día siguiente presenció una competencia de yachting, actividad por la que sentía especial predilección. Sólo recordó que había estado horas antes en la escena de un accidente cuando la policía local, la cual había descubierto el automóvil y el cadáver dentro de él, lo arrestó luego de averiguar a quién pertenecía el rodado. Edward Kennedy saldría bien librado de su llamativa amnesia, al menos en lo referente a su libertad personal. Sobornó a la familia de Kopechne para que no permitieran una autopsia en el cuerpo de la joven. Corrió con los gastos del funeral, al que concurrió muy apesadumbrado junto a su aleccionada esposa. No pudo explicar ni justificar sus actos; sencillamente pidió perdón y se dispuso a aguardar a que en el electorado se diluyese la memoria del incidente. En lugar de ello, el olvidado fue él.

¿Qué secretos, tal vez muy similares a aquéllos que llevaron a la muerte al hermano John, descendieron a la tumba junto a Mary Jo Kopechne? Quizás Edward Kennedy sacara ventaja de la desgracia de la mujer y sonriera para sus adentros mientras se alejaba de la débil corriente del canal Chappaquidick; quizás fuera y es simplemente un insensible imbécil que dilapidó su futuro político en aras de no arriesgarse a humedecer su costosa ropa deportiva ayudando a salvar la vida de una de sus personas de confianza. Para su merecido infortunio, ese dilema, y no sus posiciones políticas o la calidad de su senaduría será lo que sobreviva, por corto tiempo, cuando su asiento entre los representantes del pueblo de su nación sea ocupado por aquél sobre quien recaiga el ligero deshonor de sustituirlo.
                                                                                        

26/06/2008
LA RELIGIÓN DEL RIDÍCULO

Uno de los festivales de cine más interesantes y menos conocidos (dos expresiones muy cercanas a la sinonimia en éste, nuestro período de preservación de la incultura) es el Traverse City Film Festival en la ciudad del mismo nombre en el estado de Michigan. Es verdad que uno de los miembros más prominentes de su directorio es el poco serio y en raras ocasiones académicamente correcto Michael Moore; mas como las cosas no deben ser juzgadas únicamente por sus apariencias, corresponde que demos al festival una oportunidad de demostrar su valía. Dos films revolucionaron a las entusiasmadas audiencias desde fines de Julio hasta el 2 de Agosto pasado: el ya famoso 4 luni, 3 săptămâni şi 2 zile (4 meses, 3 semanas y 2 días) de Cristian Mungiu y su relato de la dificultad de una joven mujer para procurarse un aborto en la dictatorial Rumania de Nicolae Ceauşescu (el cometido es más espinoso que en los profundos reservorios religiosos de los Estados Unidos de Bush, pero algo menos que en la católica Argentina de todos los tiempos), y el muy esperado Religulous de Larry Charles. Las entradas para el debut de esta película se agotaron en tan sólo media hora.

Detalles técnicos aparte, parcialmente imputables al bajo presupuesto del que una cinta sobre el tema de las religiones organizadas está obligada a disponer si no intenta arriesgarse al supino fracaso económico, los comentarios de los espectadores son en general aprobatorios. Si bien el tema central es un ataque a la ridiculez y peligrosidad de las formas de culto, no al concepto de una divinidad rectora o protectora, el comediante Bill Maher se las arregla para arribar a la conclusión (esperanzadora, por cierto) de que no ha sido un dios – o varios – quien o quienes en un arranque de ira o ejerciendo un saludable arbitrio en vista de la falibilidad del hombre han causado guerras, hambrunas, pestes, desastres ambientales, enfermedades y vilezas de todas clases, sino, en la mayoría de los casos, la humanidad misma ha sido culpable de su propia degradación. La noticia no es nueva, pero sí es buena: no dependemos del humor de seres tutelares, nada podemos hacer para ganarnos su cariño, pero tampoco nada para ofenderlos y tentarlos a provocar nuestra ruina.

No obstante, de desparramarse el muy racional y secular pensamiento que emana de la divertida Religulous, ¿qué será de esa multitud de personas, cientos de miles, tal vez millones, que basan su subsistencia en la profesional inoculación del terror sagrado en sus congéneres, la comercialización de indulgencias, rosarios, libros santos, estampitas, peregrinaciones, aguas milagrosas, discos compactos cargados de rezos, plegarias, algún sumo pontífice bregando por ejercer el arte del canto; guijarros del tamaño prescripto para ser lanzados contra mujeres adúlteras, disciplinas en altas casas de estudios y anatemas en contra de espléndidas formas de sexualidad no reñidas con metas reproductivas? Oleadas de individuos quedarían en la más misérrima pobreza; el impacto sobre el desempleo planetario sería inusitadamente brutal. No es imposible imaginar que la globalización cargaría con la culpa de tamaña desgracia. Por todo ello, es aconsejable que aquellas personas en el mundo que manejan los negocios de la fe recen diariamente a sus dioses para que la abundancia no cese nunca.    
 

30/06/2008
EL ÍDOLO DE PÓLVORA

Desde que la Corte Suprema de los Estados Unidos convalidó la tenencia y portación de armas de fuego como corolario del caso District of Columbia v. Heller el 26 de Junio de este año, se produjo al menos un hecho de sangre que, de no regir las irracionales leyes que apañan la idolatría del revólver en la mayoría de los estados, hubiera podido evitarse. Sucedió en la ciudad de Knoxville, en Tennessee, en una rama local de la iglesia unitaria universalista. Docenas son las diferentes especializaciones y subdivisiones de las distintas denominaciones protestantes que operan en la ventilada hospitalidad del paisaje sureño. La iglesia unitaria universalista es conocida por ciertos exotismos que otras manifestaciones más conservadoras del protestantismo observan con incomodidad; la práctica abierta de un marcado sincretismo religioso basado en enseñanzas tomadas del judaísmo, el budismo, el ecologismo y demás credos hacen de esta iglesia un paradigma de lo que en al análisis de las religiones comparadas se denomina, para alarma de muchos, post-cristianismo.

Naturalmente, no ha de haber muchos fieles a esta denominación que sostengan ideas extremadamente ligadas al conservadurismo. En efecto, así es: la iglesia unitaria universalista apoya los movimientos por los derechos civiles, las orientaciones sexuales heterodoxas, el ambientalismo, la igualdad entre los géneros y la separación entre la iglesia y el Estado. En rigor de verdad, no parece una iglesia cristiana; tal vez no lo sea. Su liberalismo notable bien pudo haber sido la razón por la cual James Adkisson, un desempleado de 58 años, en posesión de una escopeta legalmente adquirida en virtud del disparate jurídico de una nación que castiga la solicitación callejera pero permite a sus ciudadanos comparar precios y bondades de fusiles de asalto como si se tratase de botas de lluvia en una liquidación estacional, disparara contra un grupo de feligreses que presenciaba una obra infantil, el último 27 de Julio. Dos personas murieron, cinco fueron heridas de gravedad, varias más sufrieron lesiones menores. Contrariamente a lo que suele acontecer en estos previsibles episodios, Adkisson no se suicidó ni fue muerto por la policía, ya que un sector de las personas sobre las que disparaba lo enfrentó y logró reducirlo. Interrogado por las autoridades, Adkisson admitió que había perpetrado el ataque a sabiendas de que la iglesia unitaria universalista suma sus esfuerzos a los de otras organizaciones que combaten la segregación racial, el sexismo, la homofobia, la xenofobia y la pobreza. Culpó de su ajustada situación económica especialmente a los homosexuales. Su razonamiento no se nos antojará tan ridículo si cotejamos sus palabras con las del director de la asociación civil Repent America (Arrepiéntete Estados Unidos), Michael  Marcavage, para quien los destrozos provocados por el huracán Katrina fueron el resultado de la ira divina causada por la perversión sexual de algunos (muchos) de los habitantes de New Orleans. Es harto fácil constatar la equivocación de esta meteorología homofóbica: el Barrio Francés, el más asociado a la decadencia gay en la ciudad del jazz, fue, con mucho, el menos afectado por el paso del tifón.

Es dudoso que personajes de la calaña de Jerry Falwell (quien anunciara al mundo que el origen de los actos terroristas del 9/11 debía buscarse en las feministas, los abortistas, los pecadores de toda laya y –ocioso es aclararlo- los homosexuales), Pat Robertson, Pat Buchanan y otros orondos miembros de la ultraderecha religiosa se detengan a reflexionar sobre el horror de sus palabras y sobre el mensaje de odio y violencia que inevitablemente calará en los más mentalmente inestables de entre sus seguidores. Menos claro aún es imaginar a alguno de los doctos magistrados que colocaron un arma en las canallescas manos de James Adkisson para que éste abriera fuego sobre una comunidad mayormente compuesta por mujeres, ancianos y niños, lamentándose porque, en buen romance, ayudaron al asesino a jalar el gatillo.

 

Continuará…

Hadrian Bagration

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17 responses

7 08 2008
Gastón

Decía Borges que hay una virtud sin la cual todas las demás son inútiles; esa virtud es el encanto.
No hay columnas más encantadoras que las de Hadrian Bagration.
Desde O. Wilde que no hay tanto encanto.
Encantadoras columnas.

7 08 2008
Andrea

Sobre Música Kennedy: El clan Kennedy siempre será recordado por las razones equivocadas, es decir, por los escándalos en que se vieron envueltos varios de sus miembros, por sus conexiones con ciertas personas, por la muerte, pero no por la desastrosa contribución que cada uno de ellos tuvo a la vida política de su país.
Sobre La Religión del Ridículo: Si tuvieramos la suerte de que llegase a popularizarse la idea detrás de Religulous , el mundo sería libre de pensar y actuar sin el oscuro peso de la culpa que, particularmente el catolicismo, imprime sobre cada individuo desde su nacimiento. Y como si esto fuera poco, también nos veríamos librados de todas esas personas que lucran con el sufrimiento y la necesidad de los demás.
Sobre El Idolo de Pólvora: Sería acertado pensar que esas mismas personas que redujeron a Adkisson son a su vez, portadores de armas y que, llegado el caso, no dudarían en abrir fuego sobre sus pares si fuese, a su juicio, necesario?
Sobre Hadrian Bagration: Realmente no sé si es importante saber cuáles son las razones que llevan a Hadrian a escribir sus artículos; lo que sí es mucho más importante es que jamás deje de obsequiarnos a los lectores, para nuestro infinito placer, sus inteligentes, originales y bellamente adornados artículos.

7 08 2008
Vivian

Hadrian creo que superaste la perfección.
Esta genial idea de volver sobre tus artículos para obsequiarnos mas detalles demuestra la pasión que pones en tus trabajos.
Realmente espero que pronto nos regales a tus lectores un libro de tu autoría.
Creo que todos los que te seguimos fielmente en este blog así lo deseamos.

7 08 2008
Pilar

Maravillosa idea! Muero por leer las siguientes partes…

8 08 2008
Roxana

Un horror lo de Kennedy, tenía otro concepto, especialmente de John. Una excelente manera de aprender algo nuevo.

8 08 2008
Zaca

Cuando comenté el artículo sobre las armas en USA estaba seguro de que antes que pasara un mes algo como lo que Hadrian cuenta se venía venir. Así fue. excelnte la idea de volver sobre lo ya escrito para ver que está pasando.

8 08 2008
Mariano

Brillante lo de Hadrian. Espero que alguna vez este en el programa todos los dias.

8 08 2008
Andy

¿Puedo contactarme con Hadrian a través de este medio por el tema de la propuesta que hice en un comentario anterior?

8 08 2008
Martiniano

Tres joyitas. Hadrian y yo vamos acercando posiciones.

9 08 2008
Borges Fan

Una compañera de trabajo me recomendó el este sitio, muy interesante. Leí durante todo el día de hoy el total de los artículos, algunos buenos, otros no tanto. Debo decir que los que firma la persona llamadaHadrian Bagration, curioso nombre, me resultaron fantásticos, posiblemente más allá de cualquier juicio que mis humildes palabras puedan emitir. La lectora Vivian está muy acertada cuando dice que las contribuciones del señor Hadrian Bagration merecen un libro. Sugiero que pronto esté disponible en las librerías para combatir la literartura banal que supimos conseguir durante las décadas que le quitamos importancia a la noble institución de la educación pública. Desde hoy el blog de Raza Paria cuenta con un lector más, admirador confeso de Hadrian Bagration. Gracias y un abrazo de parte de un lector que se esfuerza por seguir siéndolo. Fernando.

9 08 2008
Andrea

Apoyo de corazón la sugerencia de Fernando. Hace mucha falta un buen libro que esté lejos de las bobadas de los Coelho o los Bucay o los thrillers baratos.

10 08 2008
Drusila

Chicos, en un espacio web publiqué el link de Raza Paria para compartirlo con mis amigos… es una buena idea…no les parece?
Está de más decirlo, pero lo recomiendo especialmente a Hadrian; imagino que coinciden conmigo.

11 08 2008
Consuelo

Estimado Sr Bagration:
Creo que me he convertido en una fan incondicional de Ud. con sus acertados artículos. Me gusta de manera especial su manera de plantearse los hechos, fuera del llamado “pensamiento único”. Ya va siendo hora de que se empiece a llamar a las cosas por su nombre y deshacer mitos que no hacen sino idiotizar las mentes, desde la religión a la idealización de determinadas personas, como pueda ser JFK, que las armas son necesarias o que los gobernantes se ocupan de resolver nuestros problemas.
Un saludo y muy agradecida.

11 08 2008
Raul

re zarpadas todas las columnas man! un poco largas y rebuscadas pero son un flash totaaaaaal…

13 08 2008
mariel

Coincido con las opiniones vertidas por ANDREA y VIVIAN, en relación a que Hadrian nunca deje de embellecernos la vida con sus fascinantes artículos, que hacen imprescindible la pronta aparición de un libro suyo que concentre la claridad de su pensamiento.

14 08 2008
Julia

Muy buena idea esta de actualizar los artículos con información nueva. El estilo y los temas tratados siguen siendo excelentes.

14 08 2008
Andrea

Espero ansiosa la segunda parte del artículo. ¡Hagan trabajar a Hadrian!

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