De compras por Sudamérica…

17 07 2008

DSC07701Algo que me llamó la atención durante mi recorrido por Sudamérica es la cantidad de mercados que hay en cada país, especialmente en las ciudades ubicadas en las sierras. Y cuando digo mercados no me refiero a los pequeños supermercados chinos a los que estamos acostumbrados en Buenos Aires, donde podemos comprar verduras, huevos y algún que otro alimento que perdió la cadena de frío hace rato. En países como Bolivia, Perú y Ecuador los mercados ocupan manzanas enteras y ofrecen de todo: desde ropa, comida y juguetes hasta animales que leen la fortuna, muñecos vudú y pociones mágicas. Hay tres que recuerdo especialmente por su peculiaridad.

El primero es el Mercado Alasita de La Paz, Bolivia. Lo interesante de este mercado es que todo lo que se vende viene en tamaño miniatura. Entonces uno puede volver del mercado con un auto, una computadora último modelo, un fajo de dólares, una casa y hasta un marido. Todo en tamaño extra small. Cuál es el fin de estos objetos, se preguntarán. Cuando uno los ve (especialmente las mujeres a las que les encantan estas cositas que tan lindas quedarían de adorno en la biblioteca del living), lo primero que provocan es ternura, y aunque uno no entiende mucho de qué puede servir tener una computadora que sea más chica que una caja de fósforos igualmente siente el impulso irrefrenable de comprarla. Pero, al parecer, el tamaño sí importa. En la entrada del mercado hay un cartel que anuncia: “Haga realidad su sueño adquiriendo su fina miniatura”; y es que según la tradición del altiplano, si uno compra la DSC07709miniatura de lo que desea tener en la vida real, en poco tiempo conseguirá el objeto verdadero. Más de una se habrá llevado varios Ken en miniatura

El segundo mercado que me fascinó fue el Mercado Modelo de Chiclayo, en Perú. Allí es donde realizan periódicamente las compras los chamanes más respetados del país. ¿Qué se consigue? Lo que uno quiera. Si está con problemas de amor, de trabajo, de salud y hasta de dormitorio siempre habrá una poción lista para revertir la situación. Para quienes la cintita roja ya no funcione, se ofrece un jabón contra la envidia, y si alguien no se anima con el Viagra no se preocupe, solamente rocíese unas gotas de Erectol. Se ofrecen también todo tipo de hierbas medicinales, piedras energéticas, lectura de manos, tarot y limpieza espiritual.

Y por último, cómo olvidar a Pinocho, el pajarito que lee la fortuna en el Mercado del Alto, en La Paz. Por un peso boliviano (algo así como 30 centavos), Pinocho te tira las cartas. Lo único que hay que hacer es preguntarle aquello que nos desvele (quién va a ganar el partido, a cuánto estará la mortadela o por qué canal pasan “Esperando la carroza”) y Pinocho irá caminando hacia la carta correspondiente y la señalará con el pico. O sea que si sale el 12 cualquiera de nuestras preguntas queda respondida: “gana Boca”, “12 centavos la feta”, “la pasan por el trece”.

Aniko Villalba
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One response

5 09 2008
Rosario Balcazar LL.

<<<<solo saludarte Ilustre viajero y felicitarte, por ver las cosas lindas de estos lugares, a pesar de los problemas economicos que pasan las ciudades de america como el Perú y en especial Chiclayo, has podido rescatar algo que te a parecido curioso e interesante.
Saludos para ti y tu ciudad.
Charo

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