La fábula de la Liebre y la Tortuga

21 06 2008

Liebre y Tortuga

 

 

El eje de esta discusión, para ser breves e ir al carozo del asunto es: ¿Quién debe ser el líder futbolístico de la selección de Basile? Sin despreciar a ningún jugador albiceleste, creo que hoy hay solo dos jugadores que pueden llenar ese casillero: Lionel Messi y Juan Román Riquelme.

En el rincón rojo asoma el joven Messi, una gacela de seis marchas hiperactiva e irrefrenable, de tremenda habilidad, gambeta indescifrable y vertiginosidad aerodinámica doble alerón, pero sin airbag. Es decir, más de una vez choca sin proponérselo y destruye más de lo que construye. Es el caos creador, la sobremarcha o la verticalidad imperativa, según el gusto futbolístico de cada cual. Tiene eso que caracteriza a todo distinto al que todavía le faltan un par de golpes de horno: muchas veces no sabe cuando largarla, no puede leer el juego, acceder a lo que la jugada pide, simplificar.

En el rincón azul, lo tenemos al eterno extremista del trato cordial al balón, el fundamentalista de la pisada, el milenario y cerebral monje estratega, comandante en jefe de la paciencia. El cerebro capaz de lograr apertura de espacios y distribución lenta pero segura para meter el puñal en el momento menos pensado: el ajedrecista  Riquelme.

Cierro mi teoría, ya que no quiero aburrirlos con delirios que sí podrán escuchar al aire y con más tiempo: Lionel y Román no pueden jugar juntos, son la antítesis, sienten el fútbol de maneras completamente antagónicas, son el pasado y el presente, el yin y el yang, las donuts y los bizcochitos de grasa, una pepperoni de Pizza Hut y una fugaza de El Cuartito. El Coco debe emplear un esquema u otro sobre la base de uno de éstos líderes. Juntos se anulan, hay que darles todo el protagonismo y no roles secundarios. Ninguno de ellos está hecho para ser pieza complementaria.

¿Y vos? ¿Estás con la liebre que avanza sin pensar demasiado por qué lo hace? ¿O estás con la sabia tortuga que conoce el camino, pero de tan paciente puede ser deglutida por un animal voraz en su cansino andar?

Nicolás Ferrara

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3 responses

23 06 2008
Sebas

Yo estoy con la tortuga. La que gana en el cuento. Su pausa es necesaria, tiene que estar. De todas formas, creo que sí pueden jugar juntos. Ah, mañana la tortuga cumple 30 pirulos.

24 06 2008
Pepe

Lindo tema futbolístico para debatir este, más que nada después de haber pasado recientemente otras dos nuevas fechas de Eliminatorias, y después del conflicto que hay entre ellos dos y que salió a la luz la semana pasada. Es difícil arriesgarse a dar un veredicto definitivo diciendo directamente que no pueden jugar juntos, pero sí es cierto que sus estilos son como el agua y el aceite. Prueba de esto puede ser el hecho de que se asocien en muy pocas jugadas por partido, que no se complementen bien, y que la Selección dependa de ellos individualmente y no colectivamente, como vino pasando en el último tiempo.
Argentina es un equipo raro, con jugadorazos que cuando se juntan no pueden desarrollar todo su potencial; Messi no puede tener el protagonismo todo el tiempo como lo tiene en Barcelona, arrancando por la derecha pero más suelto y lejos del área sin estar atado a ser un delantero de punta como lo viene haciendo en la Selección. Y Riquelme, teniendo un fenómeno como Messi al lado, no puede pretender manejar los hilos del equipo a su ritmo como en Boca. En la Selección da la sensación de que Messi avanza vertiginosamente 30 metros y cuando no tiene a nadie con quien descargar, la jugada vuelve atrás a la pausa de Riquelme, haciendo que el movimiento anterior de Messi no tenga mucho sentido.
En resumen, creo que a Messi le falta un acompañante en la creación de juego que pueda estar a su ritmo. En alguna ocasión se lo pudo ver tirando buenas paredes con Aimar. Porque no creo que Messi sea enganche ni tampoco un clásico delantero por las puntas. Por eso lo juntaría con un enganche pero más dinámico que Riquelme (y a ese equipo le agregaría un delantero por afuera y uno de área). Hay que mirar para adelante, me parece que el tiempo de Román en la Selección se terminó. Para cerrar, una comparación que va a resultar odiosa y quizás polémica para más de uno: En el mundial 86 Maradona no podía jugar con Bochini.
Abrazo de gol.
Roberto Perfumo.

24 06 2008
Blog CTS

La liebre, a full. Messi es el jugador del futuro; que Tony el Gordo (o el improvisado de mierda de Basile) lo deje ser. Voy por la liebre, además, porque en la fábula -por lo menos la que me contaron a mí- la tortuga no es una, sino que son dos igualitas. Y antes que ver a dos Riquelmes en la selección, me clavo una tanga, me pinto los labios y salgo a vender mi cuerpo al Rosedal por 20 mangos o, en su defecto, una tarjeta para el celular.

Si censuran este mensaje son caretas.

Atte.

Manuel Crespo

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