En 1993 Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la Universidad de Barcelona, casi ganó el Premio Anagrama de Ensayo merced a su obra El Idiota Moral, La Banalidad del Mal en el siglo XX, libro en el cual concluye que los acontecimientos más tenebrosos de los últimos cien años (guerras mundiales, genocidios, campos de concentración y exterminio, desapariciones forzadas, actos terroristas) son animados por autoridades políticas o religiosas que adolecen de la misma indiferencia hacia el sufrimiento del prójimo que la observada en asesinos psicópatas. Bilbeny tomó prestado parte del título del más famoso trabajo de la pensadora Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalén, Ensayo sobre la Banalidad del Mal, escrito en ocasión del juicio a uno de los más arduos responsables del Holocausto, Adolf Eichmann, capturado por agentes del Mossad, el servicio secreto israelí, en 1960 en Argentina, luego de residir en un suburbio de Buenos Aires durante diez plácidos años gracias a la oscura generosidad de Juan Domingo Perón.
Según Arendt, Eichmann era un individuo cuya única anormalidad era ser aún más estrictamente normal que el grueso de las gentes. Sus motivaciones en la orquestación del asesinato de millones de personas desde la comodidad de su escritorio no eran patológicas, sino sencillamente de gris conveniencia personal. Eichmann no había ingresado en la feroz orden de las SS como resultado de su ciega fe en el credo nazi, sino con el nada espectacular (y más tarde, confeso) objetivo de forjarse una carrera en los promisorios y demandantes tiempos del régimen de Hitler. Su recatado puesto en la burocracia de la Endlösung le permitía mantenerse lejos de los albures de las batallas, beneficio adicional al que jamás renunció. Si la consecución de su propio bienestar y el de sus seres queridos era obstaculizado por la necesidad de obedecer instrucciones que implicaban la destrucción de los judíos de Europa, así como también la de los gitanos, eslavos, homosexuales, disidentes y demás malas compañías, no era ése asunto suyo. Leer el resto de esta entrada »
