De seguir la teoría del experto investigador del FBI Robert Ressler, el fracaso conjunto de Scotland Yard y la policía londinense en atrapar al Destripador debe achacarse a la equivocada elección del perfil criminológico que los llevaría hasta el homicida. Ressler asegura en uno de sus libros sobre crímenes y serialidad que el escurridizo Jack, quien se alzara con al menos cinco víctimas antes de retirarse misteriosamente de la escena pública, no era un miembro de la familia real ni un prestigioso médico afectado por las manías del señor Hyde; mucho menos un matarife judío o un hechicero, ésto último según sugiriera el ocultista Aleister Crowley.
En opinión de Ressler, se trataba de un varón que contaba con no más de cuarenta años, heterosexual (cada asesino mata al género que es objeto de su deseo), habitante del sórdido distrito de Whitechapel, escenario de los ataques (pues es sabido que conocía bien los vericuetos de huida que ofrecían sus callejones y pasadizos), perteneciente a la clase baja o media baja (un aristócrata o tan sólo un caballero de atuendo elegante paseándose por la zona del bajo mundo hubiera hecho sonar la alarma para los cientos de agentes y patrullas de vecinos que vigilaban cada esquina). En suma, un individuo capaz de esconderse entre la multitud de harapientos que el Londres victoriano toleraba merced a las dádivas otorgadas por las asociaciones de damas de caridad y los dones concedidos por la buena de Dios.
Una frenética mitología reemplaza, casi siempre, a la aburrida realidad de los hechos. Jack era muy probablemente un hombre común, de inteligencia algo menos que moderada, cuyas fáciles presas eran mujeres arrojadas al riesgo de la prostitución callejera por obra de la desesperación y de la indiferencia con que las décadas tardías del siglo XIX observaban la inequidad social. Cierta imaginación no exenta de respetuoso asombro lo convirtió en un asesino genial, quizás un artista del cuchillo. Es válida la aseveración del criminólogo Steven Egger: si un ser humano ha estado menos vivo -es decir, ha sido invisible y hasta indeseable para la sociedad circundante, como lo son las prostitutas, los homosexuales, los drogadictos, los sin techo y los ancianos, entre otros- estará menos muerto una vez que algún émulo de Jack haya consumado su trabajo. Ese desprecio apenas velado hace del caso un reporte olvidado, estrecha la implícita alianza entre las despreocupadas autoridades y el matador, y amplía para éste la permanencia en depredadora libertad en su coto de caza.
Entre la miríada de cosas que ignoro se halla el hecho de saber si en alguna otra parte del planeta, además de en la República Islámica de Irán, existe en la múltiple mente de la población (la casi exclusivamente masculina) gloriosa aprobación para con los crímenes de un asesino serial, en tanto su cosecha se limite a los campos habitados por las castas de parias detalladas más arriba. Fue durante la sequía del árido año 2000 que en los baldíos de Mashhad, una ciudad en el noreste de Irán, comenzaron a verse los cadáveres de empobrecidas mujeres envueltos de pies a cabeza en el obligatorio chador. En Julio del año siguiente fue arrestado Said Hanaei, un albañil, habitante de uno de los vecindarios menos favorecidos de Mashhad, veterano de la guerra que enfrentara a su país con Iraq durante la mayor parte de la década de los ochenta. Ese conflicto causó en el bando iraní la friolera de más de medio millón de muertos. Dado que la maternidad en el islamismo concebido por Irán es una función, no un derecho, la mayoría de las viudas son a su vez madres, a la sazón muy jóvenes. No es sencillo encontrar trabajo en una economía que discrimina malamente al sexo femenino y cuyos recursos están dirigidos a fabricar los medios para aplastar a Israel en lugar de producir infraestructura y bienes de consumo. Hanaei prometía una magra pero alentadora compensación en metálico o en alimentos y atraía a las desdichadas mujeres a su casa, en donde morían estranguladas luego de la violación. Esta metodología envolvente le valió el mote de la araña de Mashhad.
Hanaei asesinó con éxito en dieciséis ocasiones. La decimoséptima vez, quizás en razón de su satisfecha soberbia, un descuido permitió escapar a la mujer, quien lo denunció a la policía, la que hasta entonces poco había hecho para dar con él. Hanaei fue juzgado y condenado a muerte a fines de 2001. La sentencia causó desmayo en los círculos clericales de Irán. En la docta opinión de los mullahs, Hanaei había llevado a cabo una cruzada contra el vicio, deshaciéndose de los elementos más dañinos para el delicado sentido de la moral islámica. La particular perspectiva del código penal iraní llama a los pecadores desperdicio de sangre y se alegra con su eliminación. Esta visión era compartida por vastos sectores del mundo varonil de Irán, y por el propio Hanaei, el que aseguraba contar con la aprobación de su dios en la comisión de los asesinatos, a los que denominaba, en su sencillo vocabulario, limpieza. Su hijo Ali, de catorce años, juró continuar la obra de su padre en cuanto le fuera posible. Los grupos paramilitares más duros (todos lo son en Irán), como Ansar-e Hizbollah (literalmente, los ayudantes del Partido de Dios), amenazaron con amotinarse si Hanaei era ejecutado. El periódico ultraconservador Jomhuri-e Islami (órgano oficioso del Estado islámico) protestó en un editorial que no era Said Hanaei quien debía afrontar el patíbulo, sino “las propiciadoras de la corrupción” y clamó por manifestaciones populares en favor del nuevo héroe de la república, las que no se hicieron esperar. Aun así, gobernaba en esos días a Irán el relativamente moderado Mohammad Khatami. Ansioso por mejorar las relaciones diplomáticas y comerciales con Occidente, y a despecho de las autoridades religiosas, presionó para que la sentencia se cumpliese y de ese modo evitar que Irán consolidase su imagen de país salvaje. No es inimaginable que esta señal de acercamiento a los valores occidentales acelerara su caída. Un gesto similar difícilmente tendría lugar en los actuales tiempos del obtuso Ahmadinejad.
Said Hanaei fue ahorcado el 8 de Abril de 2002 en presencia de los familiares de sus víctimas. Lo acompañó a la muerte, sin embargo, el aliento y la compasión de demasiados iraníes que sueñan con atar un lazo alrededor del cuello de la (según ellos) prostituida nación de Israel, entregada irredentamente a los brazos del Gran Satán, cómico nombre con el que usualmente se refieren a los Estados Unidos. No obstante, la orfandad absoluta en la que fueron sumidos los hijos de las vituperadas mujeres a las que Said Hanaei escarneció y mató no puede hallar, aun si lo quisiera, en toda la extensión de la Islámica República de Irán nada que se le antoje gracioso.
Hadrian Bagration
Siempre quedó como una herida abierta el resonante caso de JACK el Destripador, se barajaron varias hipótesis como las que sustenta Hadrian, pero en realidad esta historia parece una novela de Patricia Highsmith, especialista
en no dotar de “happy end” a sus relatos. Desconocía lo que aquí se cuenta y su parangón con el infame Said Hanaei. Bravo por Hadrian!. Me deleitan sus crónicas.
Como mujer quiero manifestar que me siento asqueada por la poca reacción que generan en el mundo estas barbaridades que no pueden llamase religión o cultura, sino discriminación y asesinato. hay que continuar denunciando abusos como estos.
Si no fuera por la prostituida nación de Israel y el Gran Satán, quién se interpondría entre la República Islámica de Irán y el resto del mundo ? Es increíble que todavía haya gente que defienda ese retrógrado régimen.
Lo mejor de Hadrian. Lo prometí en un comentario: me como un semáforo.
¡Zaca perdió la apuesta pero zafó de la indigestion! Me gusta de Hadrian que critica para todos lados. Aunque no comparta algunas de posiciones respeto simpre su forma de pensar. En este caso particularr lo que sucedió me parere aberrante, aunque creo que ningún crimen, por horrendo que sea merece la pena de muerte. Si un castigo muy severo. Esperamos más notas de Hadrian.
Otro sí digo: ¿Luis D´Elia no sabe absolutamente nada de estos “detalles” cuando habla a favor de Irán? Se lo ve tan inculto y violento que a lo mejor sabe y está de acuerdo. Pobres de nosotros.
Aprovecho el insomnio como Zaca y digo: Andrea, pensá que es posible que Irán sea una reacción contra “el Gran Satán” e Israel. No los justifico, pero puede ser como el huevo y la gallina, donde no hay inocentes si no que son todos un poco culpables. Abrazo.
Me gustaría conocer la opinión de Hadrian acerca de lo que voy a escribir, pero de antemano pienso que si algún día los varones adultos son frecuentemente muertos a golpes o violados y asesinados, la pena de muerte dejará de provocar tanto rechazo entre ellos o entre las mujeres a las que los hombres les imponen su ideología. Y siguiendo la respuesta a Martiniano, lo que escribiste es un reconocimiento implícito a que el huevo y la gallina son Israel y el Gran Satán, con Irán siendo una víctima más del “imperialismo”. Cuando todos somos un poco culpables la culpa se diluye y no tiene sentido juzgar y condenar a nadie. Esa teoría quiso aplicarse en casos como los del nazismo y los militares argentinos. Por suerte no prosperó.
Hace algún tiempo no entraba a la página, al hacerlo me encuentro con excelentes artículos de Hadrian Bagration, especialmente éste. No hay otro castigo que la muerte para con estas bestias con forma humana que se ceban en los más débiles, y el repudio a un estado como Irán que los ampara y los justifica.
Excelente título para este brillante artículo.
Es muy grato observar como tus oyentes y lectores disfrutan y hasta diría esperan todas las semanas tus sorprendentes artículos.
Por mi parte y creo que muchos también lo desean, espero que publiquen el audio de tu columna, para los que por razones laborales no podemos escucharte.
Tu trabajo es de nivel internacional, es una suerte tenerte tan cerca.
Gracias!!!!
Quisiera consultar a Mariano acerca de si Hadrian tiene una columna dedicada a este caso. Si es así, por favor incluila en el podcast. Muchas gracias.
He vuelto a la página luego de unos días de vacaciones, y me alegra encontrar otro grandioso texto de Hadrian. Lo que describe es un horror que no debería ser tolerado por ningún gobierno del mundo.
¿Y qué piensan los oyentes de Raza Paria que tienen que hacer los gobiernos de los demás países del mundo con respecto a la situación que se vive en Irán?…
Mariano.
Condena absoluta y total.
Los crímenes de Irán no justifican los que cometen los demas paises, pero tampoco es cuestión que las violaciones al dercho internacional que cometen Estados Unidos Inglaterra o Israel justifiquen las barbaridades de Irán. Que cada quien sea juzgado por lo que hace y deja de hacer.
Irán es un país que no debería contarse entre aquellos que tienen relaciones diplomáticas con el nuestro. ¿Olvidamos que su gobierno fue el sponsor de los atentados contra la Embajada de Israel y la Amia? Nuestra memoria es, como siempre, corta. Me parece perfecto que gocen de la compañía del impresentable Luis d´Elía. Aquello de “dime con quién andas…” sigue siendo válido.
Deberían hacer lo que no van a hacer: impedir que Irán siga adelante con su política de agresión hacia su propio puebo y hacia sus vecinos. Tengo que decir que lamento mucho que la mayorái de mis amigos y compañeros de estudios simpatizan con Irán pensando que una bomba atómica va a restarle poder a Estados Unidos, muchas veces después de venir de vacaciones en Estados Unidos. Temo que cuando el mundo se de cuenta sea demasiado tarde.
Leí atentamente todos los posts del señor Hadrian Bagration. Me consta que son buenos, pero me permito hacerme una pregunta: realmente cree en lo que escribe? Será cierto que sus lectores están tan convencidos de que esa prosa barroca es original? Yo creo que es una copia de los arrogantes discursos de los impecables vencedores de este tiempo, como diría Osvaldo Soriano. En sus párrafos se repiten criticas obsesvas contra el peronismo, el Islam, el comunismo, Fidel, la religión (seguro es un hombre joven que todavía no le teme a la muerte), alguna que otra reprimenda light contra al abuso de las armas en Estados Unidos (y qué pasa con su politica exterior?), alguna que otra slap in the wrist al bipartidismo norteamericano y una repudiable carta blanca a cualquier decisión que tome Israel. Esta critica no debe entenderse como una muestra de antisemitismo, me puedo permitir estar en contra del gobierno de Israel, como JUan Gelman, él mismo un judío, y no del pueblo judío en general. Para usar palabras de Hadrian Bagration en la más reciente de sus rantings en contra de Irán (o a favor de Israel, según como se mire), hay países “que están más vivos” y “países que están más muertos” en sus derechos a la autodeterminación y su deseo de forjarse un destino menos cerca de Wasghington. No quiero olvidar rescatar las palabras de Eduardo Galeano:
a todo lo que sostiene (Bagration), nosotros decimos no.
Evidentemente Osvaldo es un señor muy mayor, que ya le teme a la muerte, de tal manera que se cree con derecho para culpar a Hadria de plagio.
Esa es una acusacion muy fuerte, propia de una persona que no puede generar un comentario con nivel.
Seguramente este señor pertenece a uno de esos grupos que la mayoria de nosotros desprecia.
Osvaldo lamentable lo suyo.
Cada quien puede pensar y opinar desde sus convicciones, pero no intentar deslucir a los demas para brillar, creo que usted esta acostumbrado a esto.
Señor Osvaldo intente tener luz propia no le queda mucho tiempo…
Osvaldo, quizás tu nombre delate la edad de una persona mayor, pero eso no importa. Lo que sí importa son 4 cosas:
1) la prosa de Hadrian no solamente es original, sino que también genial. Una linea de Hadrian es mucho más racional, poética, filosófica, didáctica, que todo un libro de cualquiera de esos autores menores que nombrás, y de pensamientos ligados a gobiernos dictatoriales( como el caso de Galeano, que no nos olvidemos su insulto a Reinaldo Arenas porque el mágnifico escritor cubano criticaba a la cruel dictadura de Fidel Castro después de escaparse de los campos de concentración cubanos).
2) Si alguien está a favor de las dictaduras de Irán, del comunismo, de Castro, y del antisemitismo, y además, sufre de la eterna enfermedad llamada peronitis, y está en contra de la democracia, de la igualdad entre los sexos, de la discriminación de las minorías sexuales, que tire la primera piedra: Osvaldo es el primero en lanzarla.
3) Hadrian está a favor de las impecables cosas de todos los tiempos: la objetividad, el laicismo, la racionalidad, la libertad, y el buen gusto.
4) Hay gente que está más viva, y gente que está más muerta. Sigamos del lado de los vivos; sigamos disfrutando la genialidad, el talento, la objetividad, la racionalidad, el buen gusto, y la bellísima prosa de Hadrian Bagration.
A todo lo que sostienen los mediocres, nosotros decimos no.
Osvaldo: Todos tienen derecho a estar o no de acuerdo con los artículos escritos por Hadrian Bagration, con sus opiniones, críticas o análisis. Algunas personas pueden hasta no gustar de su forma de expresarse. Particularmente creo que Hadrian sería capaz de escribir acerca del tema más corriente de una manera tan original que dicho tema dejaría de inmediato de ser corriente para tornarse de sumo interés, no sólo por el estilo, si no por su tratamiento.
Pero una cosa sí me atrevo a pedirle, Osvaldo. Cualquiera sea su comentario, por favor hágalo con respeto y clase, pero sobre todo, expresese correctamente.
No es cuestión de creer que Hadrian va a tener siempre razón en todo, pero no se puede negar que como esritor es impresionante, que la información y la cultura que maneja es única, y esto se ve muy poco y nada en cualquier medio de comunicación. Le decimoss que sí a Hadrian Bagration.
Los textos de Hadrian son de calidad superior, su pensamiento es muy enrquecedor. Además, es una persona muy humilde y accesible, como todos los que saben que perdurarán en el tiempo. Lamento que algunas personas no puedan apreciarlo,
Veo que unánimemente hemos elegido el talento y la inteligencia en vez de la crítica envidiosa.
De acuerdo con Zaca. Hadrian tiene talento y gancho, que no estemos siempre de acuerdo no desmerece su mérito. Hay que saber criticar con cirterio.